El fatídico pelo de caballo

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El nido, elaborado cuidadosamente por sus padres, estaba realizado con barro y reforzamientos de pelos que se encontraron sus progenitores en un campo donde pastaban unos caballos.

El pollito, junto con sus hermanos, abría su enorme pico cada vez que venían sus padres para alimentarlos. En uno de estos momentos que euforia y locura alimenticia se le enrolló el pelo del caballo en su patita. Con los sucesivos movimientos, junto con el poco espacio dentro del nido, el pelo se enredó y enredó en su hipotarso.

Con el paso de los días este pelo cogió protagonismo en la joven golondrina. Cada vez estaba más enrollado en su pata hasta el momento que empezó a necrosarla. En este momento ya no había marcha atrás, estaba perdiendo el pie ya que no le llegaba la sangre y acabarían muriendo los tejidos de la parte distal de la pata.

Con el paso de los días el dolor era acusado y se le acababan las fuerzas para seguir chillando para coger el primer puesto del nido para recibir los sabrosos mosquitos que le traían sus padres. Llegó un momento que su cuerpo débil ya no pudo más.

 

Con esta breve historia queremos dar a conocer el daño que puede llegar a hacer un pelo de la crin de caballo. La crin de caballos es muy usado para la elaboración de nidos, y en varios casos hemos visto patologías en las patas de los pollitos. Hoy hemos querido contaros esta historia para dar a conocer una situación que ocurre a menudo y, seguramente, las personas que gozamos con observar los nidos en los pueblos, con el vuelo de las aves yendo y viniendo, nunca nos hubiéramos imaginado esta situación de terror que puede ocurrir dentro de los nidos.

Fragilidad y poderoso, unos conceptos vinculados a las golondrinas. Hirundo rustica, la golondrina, un ave de menos de 20 gramos que cada año migra a África donde pasa el invierno y regresará al mismo lugar donde nació el próximo año para reproducirse. Parten antes los ejemplares adultos y los jóvenes vagabundean sobre un área en torno a 50 kilómetros de su lugar de nacimiento, agrupándose en dormideros antes de partir.

El pequeño animal, que pesaba 7 gramos, a finales de agosto se hubiera ido a la zona subsahariana (3.500 km) donde pasaría allí el invierno, para regresar en mayo de nuevo a nuestro pueblo. Un pelo tan insignificante le truncó su apasionante y movida vida…

 

Os dejamos unas fotografías de la golondrina protagonista de la historia.

hirundo rustica ulane bones pelo caballo

hirundo rustica golondrina pelo caballo ulnae bones

 

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